Quedarse embarazada en diciembre: pros y contras

Quedarse embarazada en diciembre: pros y contras

Acabamos de entrar en el mes de diciembre, un periodo del año en el que las celebraciones, reuniones y fiestas son las grandes protagonistas. Y por eso, quedarse embarazada en diciembre no es tan sorprendente como en otros meses. Pero, ¿sabes lo bueno y lo malo de hacerlo?

Si quieres saber los pros y los contras de quedarse embarazada en diciembre, y si es bueno o no pasar un embarazo en los meses de invierno, a continuación te hablamos de ello.

Quedarse embarazada en diciembre

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El mes de diciembre es uno en el que tenemos más vacaciones después de las de verano. Las fiestas también influyen mucho, ya que el hecho de desconectar del trabajo y tener un ambiente jovial incitan a que las parejas se reúnan y den rienda suelta a su pasión.

Pero eso implica que, semanas después la prueba de embarazo te dé positiva y, echando cuentas, es el mes de diciembre cuando te quedaste en estado de buena esperanza.

¿Es malo? ¿Es bueno? Lo primero que debes tener en cuenta es que en ese momento está creciendo una vida en tu interior y que tienes nueve meses para prepararlo todo. A continuación, te hablamos de lo bueno y lo malo.

Si me quedo embarazada en diciembre, ¿qué tendrá de bueno?

El primer trimestre irá de diciembre a febrero, y debido a las fiestas, reuniones y demás es posible que lo pases todo mejor que en otros meses del año (que son más aburridos). En estos tres meses tienes la Navidad, Reyes Magos y San Valentín, tres fiestas que, sin duda, animan a cualquiera.

Otro de los beneficios de quedarte embarazada en diciembre es que, durante el segundo trimestre, que irá de marzo a mayo, vas a disfrutar de la primavera, es decir, que vas a poder salir más a pasear, a andar y eso es muy bueno para tu embarazo, porque así no solo quemarás calorías, sino que además estarás haciendo ejercicio y tu estado de ánimo será muy mejor.

Además, ya sabes que la primavera la sangre altera; tendrás más horas de luz, más sol, y más ganas de salir. Y aunque tu barriga irá creciendo, no molestará mucho.

Finalmente, tendríamos el tercer trimestre, en pleno verano, y aquí sí que hay un poquito más de dificultades, sobre todo por el calor. Pero al tener piscinas, playas o la propia ducha podrás estar en el agua lo que quieras, y además, por la noche será agradable dar un paseo.

Finalmente, en septiembre, llegará tu hijo o hija, y eso es lo más bonito de todo. Es como cuando volvemos al trabajo, solo que tú no lo harás, porque estarás cuidando de tu pequeño.

¿Lo malo de un embarazo en diciembre?

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Uno de los problemas de quedarte embarazada en diciembre pasa por no saberlo. Es decir, si concibes a tu bebé en ese mes, hasta enero o febrero no vas a saberlo, lo que implica que puedes pasarte un poco con la comida de Navidad y eso afectar al desarrollo del feto. Por eso, lo mejor que puedes hacer es comer de manera equilibrada, sin pasarte, sobre todo si estás buscando quedarte embarazada.

¿Otro de los problemas? Pues el primer trimestre, que aunque se pasa en meses fríos, esto puede hacer que no salgas de casa tan a menudo, sobre todo para evitar enfermarte, que ya sabes que durante el primer trimestre hay que tener mucho cuidado. Te sentirás un poco más «encerrada».

No queremos decir que no debas salir, pero sí que debes estar abrigada y evitar exponerte a cualquier enfermedad, como es la gripe, resfriados, etc. para no contagiarte.

El segundo trimestre, que lo pasarás en plena primavera, tendrá una consecuencia: la astenia. Esta te puede dejar ko fácilmente dos semanas, lo que implicará que en ese tiempo solo quieras dormir, y que además estés más rara de lo normal. Pero tranquila, que al final pasa, solo que hay que tener más paciencia.

También los paseos te pueden costar más, porque tienes que adaptar tu forma de caminar (en el segundo trimestre tu centro ha cambiado y eso implica cambiar cómo andas). A veces te puede conllevar problemas de espalda y de piernas.

Por último, tenemos el tercer trimestre, que es quizás el más complicado de todos porque lo pasarás en pleno verano. ¿Qué implica? Pues que te sentirás más hinchada de lo normal, lo que hará que el calor te afecte mucho; tendrás problemas para dormir, no solo por la postura, sino por la temperatura corporal y ambiental.

Puedes padecer hinchazón de pies y retención de líquidos. Es algo habitual pero, con el verano, llegan a doler bastante las piernas, que las notarás como si tuvieras una malla apretando.

Menos mal que todo eso pasa cuando en septiembre te pones de parto.

Ya es decisión tuya el quedarte embarazada en diciembre, ya sea por voluntad propia o como una sorpresa bonita. Lo que está claro es que, sea el mes en que sea, siempre es una noticia fantástica el saber que estás embarazada.

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