Autismo en bebés, ¿cómo detectarlo?

Cuando tienes un bebé quieres que esté sano, que no tenga ninguna enfermedad, que crezca feliz y nunca le hagan daño. Pero los niños no vienen a prueba de enfermedades o de problemas.

Y da igual. Porque merece el amor y el cariño que le des.

Uno de los “problemas” que pueden tener los niños es el autismo. ¿Te hablamos de ello?

¿Qué es el autismo?

El autismo se puede definir como un trastorno psicológico en el que la persona que lo sufre tiene una concentración intensa en su mundo interior, provocando que no se relacione con su entorno o con la realidad conforme va creciendo.

Estos niños se caracterizan porque no interrelacionan con otros niños, ni tampoco con el ambiente en el que viven porque para ellos lo importante y donde están es en su interior. Sin embargo, esto no quiere decir que no entiendan o conozcan la realidad, simplemente se aferran a la suya, aunque pueden aprender a convivir y relacionarse.

Es un problema que se diagnostica normalmente en niños a partir de los dos años, aunque los síntomas pueden ocurrir mucho antes y los padres y familiares pueden notarlo, lo que daría con un diagnóstico precoz.

¿Qué señales tiene un bebé autista?

Cada niño es un mundo, y cada uno puede tener unos síntomas o unas señales diferentes. Incluso que no tengas todas las señales que te vamos a comentar aquí, pero, por su forma de ser, y obviamente por las pruebas, es posible que sea autista.

En general, los niños con autismo, suelen englobarse en tres bloques diferentes:

1. Niños con problemas en la comunicación.

2. Niños con dificultades en la interacción social.

3. Niños con patrones repetitivos y restrictivos.

Según los expertos, cuando un bebé de menos de 12 meses comienza a tener ciertos comportamientos, puede ser más propenso a tener autismo. Es también el momento de realizar pruebas para ver si efectivamente tiene este problema o no.

¿Y qué señales serían?

En el caso de los bebés, cuando veas que:

1. No tiene gestos comunicativos. Es decir, que no tiene interés por los juegos que le haces, no te pide nada con gestos, no te saluda con la mano, no se ríe, no presta atención a lo que le muestras, etc. Puede ser signo de que hay algo que no va bien.

2. No balbucea. El balbuceo, así como pronunciar sonidos o incluso sus primeras palabras son algo que ocurre durante el primer año de vida. Pero, cuando el bebé no parece querer balbucear ni tampoco emitir sonidos, puede ser por algún motivo.

3. No dirige la mirada. ¿Te has dado cuenta de que hay ocasiones en las que el propio niño mira a quien está mirando otro? Pues eso es algo normal y el hecho de que no lo haga, puede tener relación con el autismo.

4. No presta atención conjunta. Es decir, que no suele mirar un objeto y a la persona que lo lleva, como si solo se centrara en un punto.

5. No tiene un tono muscular adecuado. Presentando posturas extrañas, movimientos que no son habituales a su edad, etc.

¿Mi bebé tiene autismo?

Ahora que conoces un poco sobre las señales de autismo, seguro que estás preocupado, más si tu bebé es pequeño y lo que quieres es que no tenga ningún problema en su vida. Por eso, vamos a ayudarte un poco y a darte algunos trucos para verificar si efectivamente debes acudir a un especialista para que valore el caso, o es un niño que no tiene problemas de autismo.

Autismo en bebés de menos de 12 meses

Prueba a llamarlo por su nombre. Lo normal es que el bebé gire la cabeza cuando oye su nombre. Pero esto no pasa cuando un niño es autista. Eso sí, hacerlo con unos meses de vida y que no responda no quiere decir nada, lo mejor es intentarlo varias veces, y si para los 12 meses no obtienes el resultado adecuado, entonces sí puedes empezar a ver qué puede pasar.

Autismo en niños de 18 meses

A esta edad los niños suelen pronunciar palabras, pero a menudo suelen preferir comunicarse con gestos o sonidos. En el caso de un niño autista, lo que hará será repetir sonidos de su alrededor, pero no tendrá una capacidad comunicativa.

Autismo en chicos de 2 años

A los dos años, los niños suelen mantener el contacto visual, muestran sus sentimientos, etc. Pero, para un niño autista esto no es así, ellos no mantienen la mirada, de hecho no quieren que nadie les mire ni mirar a nadie, y tampoco muestran alegría al jugar con otras personas.

El autismo es un problema. Lo sabemos. Pero también se puede ver como una dificultad que, con esfuerzo, paciencia, etc. puede solventarse. De hecho, hay casos en los que el autismo no ha sido impedimento para ser alguien en la vida. Y si no, tienes un ejemplo en una conocida serie de televisión.

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