Cómo fomentar la autoestima de los niños

Uno de los peores legados que puedes dejarle a los niños es una baja autoestima. Y al margen de su personalidad, y de cómo sean de carácter, a esta le influye también el desarrollo que haya tenido de pequeño. En otras palabras, según hayas educado a tu hijo, su autoestima va a ser alta o baja.

Los niños con autoestima baja tienen mayores problemas para desarrollarse en la sociedad, además de ser más negativos, de no iniciar proyectos por miedo al qué dirán, de no querer hacer nada que los haga sobresalir (o incluso pensar siempre mal de todo). En cambio, cuando confían en sí mismos, no necesitan estar pendientes de los demás, sino que va a hacer lo que quiera, se arriesgará, será positivo, no se rendirá ante los problemas. ¿A que los niños deberían ser así?

¡Marchando un chute de autoestima para los niños!

Si ese bebé que tienes en brazos, si ese niño que comienza sus primeros pasos; o bien a los niños que acabas de dejar en el colegio quieres que todo les vaya bien, necesitas que su autoestima sea alta. Es decir, que piensen en positivo, que sean optimistas y seguros de sí mismos. Pero, para conseguirlo, no basta con pensar en ello. También necesitas saber lo que hacer. Y por eso hoy te vamos a dar varios puntos en los que enfocarte.

Valora más lo que han hecho que el resultado

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Fuente: Pixabay

Sí, los niños pueden encerrarse en la habitación a hacerte un dibujo. Y cuando salen y te enseñan esa cosa que no sabes si es un coche, un camión o una ambulancia, sonríes de manera forzada y dices: ¡qué bonito… dibujo! Pero, ¿y el tiempo que ha pasado en su cuarto, callado, sin molestar, e intentando que quedara lo mejor posible? ¿Y los papeles que hay tirados porque no eran lo suficientemente buenos para ti?

A veces no hay que valorar el resultado de una cosa, sino el esfuerzo que se ha empleado para hacer eso. Porque así es como hay que verlo, es más importante el proceso que se hace que basarnos en un resultado, que puede ser positivo o negativo. Por ejemplo, imagina que tiene un examen. Y ha estado toda la semana estudiando, preguntándote dudas, haciendo ejercicios. Y en el examen suspende. ¿Solo por eso vas a decir que no lo ha hecho bien?

Haz que confíe en sí mismo

Los padres tendemos a ser muy protectores con los niños: ¡No hagas eso, que te haces daño! ¡No toques que te van a morder! ¡No! ¡No! ¡No! ¿Qué pasa entonces? Pues que empiezan a creer que no pueden hacer nada, o que si lo hacen van a sufrir un dolor o algo que les asusta.

En cuanto a la confianza, si tú no la fomentas, y les ayudas a ver que son capaces de hacer lo que de verdad quieran hacer, ¿cómo van a confiar en sí mismos? La primera persona que tiene que confiar en ellos eres tú mismo. Y has de ayudarles a que ellos vean y sientan el potencial que tienen para confiar también en que, si quieren hacer algo, lo van a hacer, solo tienen que esforzarse para hacerlo.

Deja de compararlo con otros

Sí, está muy bien eso de decir que está en la media, que es como los demás niños. Pero resulta que tu hijo no es como los demás. Es único. Y por tanto, hará cosas que deba, que sean de su edad. Y otras que no lo sean. ¿Es eso malo? En absoluto. Porque eso quiere decir que estará desarrollando su propio potencial.

Los padres están ahí para que los niños crezcan, para protegerlos, para amarlos y también para enseñarles a que no tienen que ser como los demás, o pensar que son inferiores o superiores a ellos. Sino diferentes.

Sé el modelo de los niños

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Fuente: Pixabay

¿Quiénes son las figuras más importantes para los niños? Los padres. Si ven a papá leyendo un libro, ellos lo imitarán. Si ven a papá fregando los platos, lo harán. Si ven a mamá sentada en el sofá, lo harán. En otras palabras, te conviertes en un reflejo para ellos y aprenderán de ti comportamientos, pero también en su autoestima vas a influir. Porque, si eres una persona positiva, que ante cualquier problema intentas ser positivo y sacar lo mejor de ti, ellos lo harán en el futuro.

En cambio, cuando a la primera de cambio te derrumbas, o todo es negativo para ti, también ellos interiorizarán que lo natural es que deba ser como tú, es decir, que no se valore, se queje todo el día, no se haga cargo de sus responsabilidades, etc.

Pon límites

Está bien eso de dejarles que se desarrollen, que hagan lo que quieran porque vean que son capaces… Pero todo tiene un límite y unas normas. Y no, no es para frenarlos, sino para que ellos sientan que hay límites que no deben pasar.

Cuando hay un error…

Imagina que tu hijo ha hecho algo que no debe. Le regañas. Pero, ¿en quién te enfocas, en el niño o en lo que ha hecho? Ahí está la diferencia. No puedes decirle a un niño que es malo, que no sirve para nada, o que es un desastre. Porque a la larga se lo creerá.

En cambio, si te centras en lo ocurrido, en la conducta que ha tenido y que ha provocado el error, estarás ayudándole a que entienda que, si va por ese camino, no va a conseguir nada.

Ayúdale a que asuma riesgos

Sí, puede ponerse en peligro. Sí, puede hacerse daño. Pero para eso estás tú, para que no le pase nada y al mismo tiempo dejar que los niños exploren, prueben sus capacidades y sepan cuáles son sus límites.

Así que intenta estimular que los niños se enfrenten a retos, que intenten aquello que quieran, aunque suponga un reto (uno seguro, claro).