Cómo conseguir que los niños estudien en casa

Uno de los problemas más habituales de muchos padres y madres es que sus hijos no son capaces de estudiar en casa. O lo intentan pero es muy complicado mantener la concentración en algo que, para los niños, ven aburrido. Pero eso no quiere decir que no lo consigan nunca.

Como sabes, con los años, los niños van siendo más responsables y se dan cuenta de las “tareas” que tienen que cumplir. Pero hasta que llegan ahí, lo normal es que tengas que lidiar, sacar tiempo y enseñarle a estudiar en casa. Si a eso le sumamos que el Covid-19 puede provocar que tengan que seguir el colegio o instituto desde casa, se convierte también en una odisea. Por esl, te vamos a dar algunos trucos para conseguir que estudien sin problemas.

El trabajo de los niños: estudiar

¿Quién dice que los niños no tienen un trabajo? Pues sí, lo tienen, y han de cumplir con él todos los días. De hecho, son los que madrugan, sin querer hacerlo, los que tienen que salir de casa temprano para ir a un edificio a atender las lecciones de otros, a aprender y estudiar durante un mínimo de 5 horas. Y después, deben seguir “trabajando” para dejar todo hecho para el día siguiente.

Claro que muchas veces hay niños que no les gusta su “trabajo”, y aún así deben intentar hacerlo. Por eso, aquí van algunos trucos para que estudien en casa y además lo hagan bien.

La regla de las 5C en niños

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Fuente: Pixabay

Esta regla, que quizá no la conoces, es una de las más efectivas según los expertos. Consiste en crear un ambiente de estudio, pero no uno donde quites de vista todo lo que pueda despistarlo, sino uno que, además de ayudarle en ese “trabajo”, también lo motive.

Se basa, como su nombre indica, en cinco ces, es decir, cinco conceptos que empiezan por la letra c:

  • Contexto: se refiere a que se le dé una utilidad a aquello que estudia. Ya sea matemáticas, lengua, historia… Si piensa que no le sirve para nada, acabará olvidándolo o le será más complicado de aprender.
  • Compartir: porque reconócelo, leer un libro una y otra vez aburre. Pero si ese conocimiento lo hablas con otra persona, y lo haces con pasión, a los niños se le quedarán mucho mejor.
  • Curiosidad: necesitas que los niños tengan curiosidad por el estudio, por los conocimientos que van a adquirir o lo que llegarán en el futuro. Porque, aunque no lo creas, la curiosidad es un arma muy poderosa, y ayuda a que estén más motivados para aprender.
  • Control: no, no significa que estés pendiente del niño y le digas lo que hacer, por cuánto tiempo y cómo tiene que evolucionar. Tampoco compararlo con otros niños. Hablamos de dejar que sigan su ritmo. Por supuesto, hay que controlar en cuanto a que es efectivo. Pero solo eso.
  • Colaboración: porque hay que trabajar en equipo, no solo el niño o niña, sino toda la familia. Si ve que los padres también estudian con él o ella, que comparten los triunfos o que, cuando las cosas van mal, son los primeros en esforzarse para mejorar, serán un buen ejemplo a seguir para los más pequeños.

Crea un hábito para estudiar

Pero uno que no les aburre sino que les motive a hacerlo. Eso de saber que, cuando llegan a casa, lo que harán después de comer, o si ya vienen comidos, es ponerse a hacer los deberes, no motiva a nadie. Pero si lo haces de otro modo, la cosa puede cambiar.

Y eso es lo que tienes que encontrar, el equilibrio entre la motivación y la responsabilidad del estudio. ¿Cómo se consigue? Puedes dejar que tenga un tiempo para descansar antes de volver al “trabajo”. Puedes hacer que piense que es un intensivo para acabar antes y tener la tarde libre…

En realidad, el hábito lo vas a crear fomentando esa actividad a diario. Sí, también los fines de semana (al principio). Tiene que tomarlo como una rutina, pero no una que le aburra, sino que le motive, bien por lo que llega después o bien por lo que pasa en esa rutina (que compartes el tiempo de estudio, que estudiáis de una manera diferente, etc.).

Por ejemplo, podrías estudiar escenificando las escenas de historia. O bien, en el caso de lengua, pensando que es él quien te da clases, en idiomas con canciones… Es una forma de que vea que ese tiempo de estudio no es realmente como el anterior en el colegio, y puede incluso sacar más beneficios de esto.

Motiva a los niños

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Fuente: Pixabay

¿No te acuerdas de cuando eras pequeño? Lo que menos te gustaba era tener que estudiar. Por eso, si motivas en lugar de hacer ver a esos niños que es aburrido, que no sirve para nada y que además no te gusta, lo verá como una actividad negativa.

¿Qué implica? Que tenga menos ganas de hacerlo. Imagina la escena: acabas de comer, te sientas en el sofá, te pones la tele y le dices a tu hijo o hija, que se acaba de sentar contigo para ver una peli, que se tiene que encerrar en su cuarto para estudiar. Como poco, te dirá que no es justo que tú te diviertas y él no.

En cambio, si en esa situación tú ayudas al pequeño con el estudio, estará más motivado en el sentido en que va a compartir contigo tiempo y actividad. Y sí, eso a ellos les encantan, no estar excluidos por su “trabajo” ya que entonces lo ven como que no es bueno lo que hacen.

Por supuesto, conforme crecen van dándose cuenta de la importancia que tiene el estudio, y tú podrás ir dejándolo más autónomo. Pero al principio requiere que también vuelvas al colegio con él en casa.