La importancia de la ropa de cama y los pijamas para la conciliación del sueño de los bebés

Uno de los principales quebraderos de cabeza a los que han de hacer frente muchas mamás guarda relación con la conciliación del sueño de los recién nacidos. En algunos casos el problema persiste y los peques no logran dormir bien hasta tener dos años o incluso más. Sin embargo, lo cierto es que no es complicado evitar esta situación.

Una de las principales claves se resume simplemente en acertar de lleno al elegir la ropa de cama adecuada para el bebé, así como los pijamas de los que hará uso. Si la elección es buena, el pequeñín se sentirá muy a gusto, lo cual dará pie a que duerma más horas y que todas ellas sean de mayor calidad, ayudando a su desarrollo y mejorando la calidad de vida tanto de él como de sus madres.

Así son los productos que favorecen el descanso

Habiendo hablado de la ropa de cama en primer lugar, toca profundizar en este producto que tan importante es. En concreto, el que más beneficia a los bebés es aquel que está hecho con ingredientes naturales, como el algodón, impidiendo adicionalmente el surgimiento de alergias. El mejor ejemplo posible es el de la ropa de cuna de Kadolis.

Los ingredientes no solo destacan por ser naturales, sino también por la gran calidad de la que hacen gala. Ello da pie a que el deterioro no pase factura, evitando que el pase del tiempo afecte al tejido y, por ende, a la piel del peque.

Hay que tener en cuenta que la piel de los bebés es muy delicada a la par que frágil. Así pues, es esencial que tanto la ropa de cama o cuna como los pijamas estén hechos con algodón orgánico o cualquier otro ingrediente natural.

Hablando de varios materiales, sea cual sea la elección también es esencial que resulte muy suave. La sensación de suavidad afecta muy positivamente a los pequeñines, favoreciendo su sueño adicionalmente el hecho de que no haya productos químicos en la fórmula utilizada para la fabricación del producto en cuestión.

Claves para abrigar al peque

Una temperatura excesivamente baja o alta da pie a que el niño o la niña lo pase mal en la cama. Ello es debido a que el sistema que se encarga de realizar la termorregulación no está presente en edades tempranas. Es por ello que resulta crucial abrigar bien al pequeñín. Pero, ¿cómo hacerlo?

Si no sabes como vestir a un bebé para que duerma de manera adecuada, ten en cuenta en primer lugar cuál es la temperatura, la cual en la medida de lo posible siempre debe rondar una media de 22 grados -con un margen de un par de grados arriba o abajo-.

Actualmente, en plena estación veraniega, las olas de calor son habituales. En tal caso asegúrate de no ponerle al bebé ningún pijama, siendo suficiente con su respectivo body y un saco de dormir que no tenga acolchamiento. Eso sí, por mucho calor que haga asegúrate de vestirlo, ya que el hecho de no tener la parte superior le hace sentir incómodo y provoca que no duerma bien.

En invierno, los bodys que son de manga larga se convierten en el mejor aliado posible para la conciliación del sueño, así como los gorros de nacimiento. Si la temperatura es muy baja, son ideales los sacos de dormir cuyos índices de calor son de más de 2.

Aplicando estas sencillas claves conseguirás proporcionarle a tu hijo la comodidad y seguridad que necesita para sentirse bien en la cuna o cama, lo cual favorecerá su descanso y el posterior desarrollo que irá experimentando poco a poco.

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