Cómo preparar a tu mascota para la llegada del bebé

Quedarte embarazada y esperar un bebé es algo muy bonito, una experiencia única ya que cada embarazo es diferente. Sin embargo, cuando tienes mascota, y esta ha sido, hasta entonces “el rey o la reina” de la casa, la llegada de un nuevo miembro puede no gustarle mucho.

Algunos piensan que, cuando llega un bebé a casa, el animal tiene que irse, y son muchos los que lo abandonan por miedo a que los celos u otros comportamientos hagan que la vida del pequeño esté en peligro. Sin embargo, no tiene por qué ser así.

Enseñando a tu mascota a querer al bebé

Una mascota entiende lo que es que una mujer se quede embarazada, que lleve una vida dentro y que, al igual que ella, él (o ella) también lo debe querer. El problema es cuando notamos que estamos desplazando al perro, con lo que empieza a pensar que ya no queremos nada con él, que es inservible, y entonces sí que toma celos. Es como un niño pequeño; si cuando llega el hermanito lo único que hacemos es cuidar de él y no le damos la misma atención, o incluso más, al niño, este lo verá como una personita que le ha robado el cariño de sus padres, y que se los ha quitado, por tanto, le cogerá celos.

Para evitar esto, aquí te vamos a dar algunas claves para preparar a tu mascota para la llegada del bebé a fin de que no tengas problema.

Las mascotas intuyen el embarazo

De hecho, ocultarlo es una tontería porque ellos se dan cuenta de los cambios hormonales, de los cambios de rutina que puedes tener y de todo lo que pase a tu alrededor, así que incluso podríamos decir que será de los primeros en saber que tienes una personita creciendo dentro.

Por eso, es muy recomendable que se empiece a trabajar con el perro para que acepte la llegada del bebé desde el principio. El objetivo es que no le pille de manera brusca la aparición de ese miembro. ¿Qué quiere decir esto? Pues que no lo excluyas en los meses de embarazo, que lo toques, que juegues con él, que dejes que te huela o se acerque a la barriga… que mire… No es malo, además que puede acabar desarrollando un instinto protector con el bebé y a quererlo tanto como tú.

Adapta horarios

Un bebé te va a cambiar la vida, eso ya podemos asegurártelo. Pero también se la cambiará a tu mascota. Así que es importante que, antes de la llegada del bebé, intentes cambiar las rutinas y los hábitos anticipándote a lo que va a ser su nuevo estilo de vida con un bebé.

Eso sí, no le quites tiempo a tu mascota. Intenta seguir dedicándole espacio para sus paseos, sin acortarlos, y si durante las primeras semanas no puedes sacarlo (si tienes un perro), plantéate que lo haga un familiar, un amigo o contratar a un paseador de perros. Es importante que nunca desplaces a tu mascota.

Tu mascota, su espacio

Una mascota debe tener su propio espacio, algo que nadie más que él toque y donde se sienta “el rey”. Por eso, si no lo tiene, intenta crear un espacio que todo el mundo deba respetar, incluso el bebé, para que entienda que cada miembro de la casa tiene su propio lugar en ese hogar y que todos son iguales.

pasear mascota
Fuente: Pixabay

No hagas cambios drásticos

Las mascotas odian los cambios drásticos. Y lo hacen porque no saben lo que pasa y lo relacionan con un momento negativo (tienen miedo de lo que va a pasar y se ponen en lo peor). Por eso, si esos cambios se van haciendo de manera progresiva, mucho mejor.

No le hagas a un lado

Cuando empiezas a montar la habitación del bebé, muchos acaban impidiendo que la mascota entre por miedo a las alergias, bichos y demás. Pero es lo peor, sobre todo si antes podía entrar en esa habitación y no pasaba nada.

De hecho, prohibirle o limitarle es algo que tomará como negativo, y empezará a buscar al culpable. Lo mismo pasará si ya no le dejas oler aquello que compras, o lo que hay en esa habitación. Para ellos los olores son una forma de reconocer lo que pasa a su alrededor, y privarle de eso, o regañarle por hacerlo, puede ser contraproducente.

bebe con mascota
Fuente: Pixabay

Antes de llegar con el bebé, preséntale su olor

De hecho, es algo muy recomendable porque, de esa manera, se le va preparando para lo que va a llegar. Necesita saber qué olor tiene para ver que es parte de la familia. Incluso es bueno que se lo dejes para que vea que es una parte más que va a llegar.

Cuando llegues del hospital, es mejor que, antes que entrar con el bebé, lo hagas sola, para acariciar y dedicar tiempo a tu mascota. Ten en cuenta que llevará unos días sin verte y se pondrá muy contento. Entonces, si primero te ocupas de ella, mucho mejor.

Después de que tu perro se calme, intenta introducir al bebé. Pero no fuerces a que lo acepte en el primer contacto. Intenta estar con otra persona que pueda controlar a tu mascota (por si acaso) y preséntale a tu bebé, pero sin pedirle nada más. Deja que lo huela y acaricia mientras a tu mascota. Si ves que empieza a ponerse nervioso y eso no se elimina en un segundo encuentro, tendrás que pedir ayuda a un profesional de inmediato.