Deshidratación en bebés, ¡las claves para prevenirlo!

El verano, las altas temperaturas, y los niños no se llevan nada bien. Los bebés, y también los niños pequeños, son vulnerables cuando el termómetro sube a un nivel asfixiante. Hasta el punto de sufrir deshidratación en bebés. Si para ti, como adulto, te agobia, imagina lo que es para los bebés y niños cuando según su fisiología tienen un 80% de porcentaje de agua (más que un adulto) y pueden perderla mucho más rápido que tú.

Por eso es que, en los días de más calor, se activan alertas para los más pequeños, aun cuando la temperatura no sea tan elevada como para activarla para todos. El colectivo de bebés, niños, embarazadas y ancianos sí que deben extremar las precauciones en verano para los golpes de calor.

Los síntomas de deshidratación en bebés

Centrándonos en los bebés, que necesitan tener una buena hidratación para no tener problemas, hay algunas señales que pueden ayudarte a saber si tu pequeño necesita que lo hidrates. Lo mejor es no llegar a esos extremos, y crear una rutina para beber agua o mantenerlo hidratado a fin de que se prevenga.

Sin embargo, nunca está de más conocer cuáles son los síntomas. Y estos son:

1. Tiene las fontanelas hundidas

Las fontanelas son en realidad las zonas blandas del cráneo del bebé. Como sabes, un bebé no nace con esa zona completamente desarrollada, más que nada porque necesita pasar por el cuello del útero y si las tuviera formadas no entraría.

Por eso, si las notas hundidas, o como si hubiera adelgazado esa zona, puedes sospechar de que a tu bebé le falta hidratación. Por supuesto, no está de más llevarlo al médico, pero normalmente con un aumento de la frecuencia de las tomas o de suero, manzanilla, etc. puede solucionarse todo.

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2. No hace pipí

Los bebés suelen orinar x veces al día. Habrá días que orinen más, y días que orinen menos, pero por regla general tienen un número marcado. Hay algunos expertos que ese número es entre 4 y 6. Otros hablan de hasta 10 veces. La realidad te la marcará tu propio bebé.

Ahora bien, si por norma general tu bebé tiene un número determinado de pipí y ves que no llega, que gasta menos pañales, quizá debas empezar a preocuparte porque puede ser un síntoma de deshidratación.

Junto a este hay dos síntomas más: que la orina que sí haga sea más oscura de lo habitual. Y que la orina huela más de lo normal.

Ahora bien, tampoco debes asustarte porque no llegue a ese mínimo de pipís habituales. Ten en cuenta que, en verano, debido al calor, tu bebé puede sudar más, o puede comer menos porque está agobiado por la temperatura. Y, por ende, mojará menos los pañales.

Sin embargo, siempre que se pueda, conviene mantenerlo hidratado dándole más veces el pecho, el biberón o, si ya puede comer algo, fruta.

También con las heces puedes notar si está deshidratado, al ver si estas son duras y secas o bien tienen la consistencia habitual.

3. Tu bebé, como tú, tiene los labios y la lengua seca

Uno de los claros síntomas de que te falta hidratación es notar la boca seca. En el caso de los bebés, ocurre lo mismo.

Un truco para saber si tu bebé está bien hidratado o no es coger un pellizco entre los dedos. Si la piel vuelve a su forma original rápidamente y no presenta palidez o se pone gris, entonces es que está bien. En caso contrario, deberás hidratarlo.

4. Su peso disminuye

Como te hemos dicho antes, el 80% del cuerpo de un bebé está compuesto por agua. Y cuando hay deshidratación, lo primero que pierde es parte de ese peso que tiene. De hecho, según los expertos, un bebé con deshidratación puede perder el 5% de su peso, y es un indicio de que necesita hidratarse más a menudo.

Pero entendemos que no puedas estar llevándolo a pesar cada dos por tres, así que simplemente tenlo presente para controlar la hidratación de tu bebé. Y, por supuesto, la tuya propia ya que tú también necesitas controlar la ingesta de agua para evitar problemas.

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5. Cambio de comportamiento

Otro de los síntomas habituales cuando hay deshidratación en bebés es que este se comporte de manera extraña. Y por manera extraña nos referimos a que llore sin motivo aparente, que tenga hambre siempre, que esté poco activo, que solo quiera dormir, que no tenga fuerzas, etc.

Un pequeño truco es que un bebé con deshidratación llora sin lágrimas. Pero también lo hace así cuando lo que quiere es llamar la atención.

Ahora que conoces estos síntomas, ya puedes estar más atenta a las señales para que evitar la deshidratación en bebés. Hidratarlo más, mantenerlo fresco y ayudar a soportar las altas temperaturas son algunos remedios para que los meses calurosos sean más agradables.

Seguro que así el verano pasa sin problema.