Embarazada: estos son los tipos de parto

El momento del parto es uno de los acontecimientos más esperados para una embarazada. Pero también uno de los que más dudas y miedos genera. ¿Irá todo bien? ¿Nacerá sano? ¿Me va a doler? Son preguntas que te haces en ese momento, y con las que tienes que lidiar junto con el dolor de las contracciones.

Sin embargo, algo que no muchas conocen es que no solo hay dos tipos de parto; en realidad hay muchos más aparte del parto natural y el de cesárea. ¿Quieres conocerlos todos?

Las distintas formas para una embarazada de dar a luz

A veces pensamos que el parto solo se puede llevar a cabo de dos maneras diferentes, pero la vedad es que existen muchos tipos de parto y cada uno suele ser único, igual que cada mujer es única. Por eso, hemos hecho una recopilación de los distintos.

¿Quieres saber cómo va a ser el tuyo?

tipos de parto embarazada
Fuente: Pixabay

1. Parto natural

Se le llama así porque es la forma habitual que una mujer tiene al bebé. Es decir, que en un momento de su embarazo, normalmente entre la semana 37 y 42, se pone de parto debido a que empieza el proceso para expulsar al bebé y ambos se preparan para poder trabajar juntos y acabar cuanto antes.

En este caso, si se utiliza la epidural u otros medicamentos para calmar el dolor, ya no se consideraría un parto natural. Pasaría a ser uno normal que también lleva el mismo desarrollo (lo único que cambia es el paliar el dolor).

2. Parto inducido

Se diferencia del anterior en el hecho de que el proceso fisiológico (y químico) que se produce en el natural no se da en este, sino que hay que estimular el inicio de este proceso de manera artificial, bien con medicamentos o con movimientos que puedan dar lugar a que se inicie.

Normalmente suele ir bien, pero en algunos casos este tipo acaba en una cesárea o hay que utilizar instrumental.

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3. Parto instrumental

En este caso, el parto se inicia, bien de forma inducida, bien de forma natural. El problema viene porque, a la hora de dar a luz, hay una imposibilidad para hacerlo. En realidad, existen muchos motivos por los que se debe utilizar un instrumento, como por ejemplo que el bebé no termine de salir, que necesite una ventosa, forceps, etc. para abrir el canal, o incluso para sacarlo cuanto antes debido a problemas como que tiene el cordón mal.

4. Parto por cesárea en una embarazada

Otro de los partos que seguramente conoces, es el de cesárea, donde se trata como una intervención quirúrgica en la que se abre el abdomen de la mujer, para extraer desde ahí al bebé. Esto se realiza cuando hay complicaciones (por ejemplo que no dilata lo suficiente, que hay problemas para el bebé o la madre, etc.).

La madre suele estar consciente, pero dormida de cintura para abajo, y de esta manera puede ver a su bebé cuando lo sacan.

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5. Parto en el agua

Es aquel que tiene lugar en una bañera, una piscina o un medio acuático. La madre ha de meterse en ella y dar a luz a través del agua. Es un método que ayuda bastante para “hidratar” la zona de la vagina y también el conducto, ayudando así a que el camino del bebé sea más fácil y no haya complicaciones.

Además, para los bebés, el mantener durante unos segundos el medio acuático ayuda a que no nazcan tan de golpe en cuanto a pasar de una situación a otra sin apenas darle tiempo a que se adapte.

6. Parto Leboyer, el más desconocido para la embarazada

¿Has oído hablar alguna vez de la técnica Leboyer? Es posible que no, porque no es muy conocido, pero es una forma para la embarazada de dar a luz curiosa y llamativa. Y es que, en este caso, lo que se trata es que no hay violencia ni tampoco estrés para el bebé ni para la madre.

Para llevarlo a cabo, se busca crear un ambiente muy parecido al útero de la madre. De tal forma que, cuando nace, lo hace en un entorno con poca luz, en silencio y con una temperatura cálida, para que el impacto de estar fuera de la madre no sea tan fuerte.

7. Parto asistido en casa a una embarazada

Este tipo de dar a luz, dependiendo de cada mujer, es posible o no. Y es que, a veces, el hecho de dar a luz y tener complicaciones puede derivar en consecuencias no deseables. Como su nombre indica, se trata de tener al bebé en la propia casa, siempre asistida por matronas, médicos, enfermeras, e incluso con una ambulancia preparada por lo que pueda ocurrir.

En algunos países esto es algo habitual y lo preparan de tal forma que, si hay alguna complicación, pueden reaccionar rápido y actuar para que no haya consecuencias negativas. Pero en otros sitios no es posible esto. Por eso, no se recomienda.