Hipertensión en el embarazo: causas, peligros y tratamiento

Llevar un embarazo a buen término es quizá uno de los objetivos de cualquier mujer, ya que lo que se quiere es que tanto la salud de una como la del bebé estén al máximo y que no ocurra nada grave. Sin embargo, entre las situaciones por las que se pueden pasar, la hipertensión, es decir, cuando la presión o tensión arterial es alta, puede ser un problema grave.

Si quieres saber sobre la hipertensión en el embarazo, hoy vamos a hablarte de ello para que conozcas todo.

Qué es la hipertensión en el embarazo

Una persona, al margen de que haya un embarazo o no, puede ser hipertensa. Esto quiere decir que la tensión arterial de su cuerpo es elevada, pudiendo desarrollar problemas de salud importantes.

Normalmente, son las personas mayores (de la tercera edad) los que desarrollan este tipo de problema, debido a que el sistema circulatorio se debilita y empieza a no funcionar correctamente.

Pero lo cierto es que eso no tiene por qué ser así; no hay una edad o una fecha en la vida de una persona para padecerla. Y como ejemplo tenemos a las mujeres embarazadas, que pueden enfrentarse a este problema.

Causas de la hipertensión

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Que tengas la tensión alta puede venir debido a tu propia genética o bien al estilo de vida que se lleva. Es habitual que si no te cuidas, la presión arterial, tarde o temprano, puede influir en tu vida.

Una mala alimentación, falta de ejercicio, estrés, problemas circulatorios, colesterol alto… pueden ser causas por las que se produzca la tensión alta, o lo que es lo mismo, una hipertensión. Sin embargo, también los antecedentes familiares, o la propia genética te puede predisponer a ella.

Otros factores que pueden influir en la hipertensión en el embarazo son: tener más de 40 años, tener obesidad, enfermedades como diabetes, trombofilia, lupus…

Tipos de presión arterial alta en el embarazo

Cuando se habla de hipertensión en el embarazo, lo más habitual es que esta se relacione con la preeclampsia. Sin embargo, has de saber que no solo puedes padecer este problema. En realidad, hay otros tipos de presión arterial alta que afectarían en un embarazo. Y estos son:

Hipertensión gestacional

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Esta presión alta se desarrolla en el embarazo única y exclusivamente. Una vez tiene lugar el parto, los valores se normalizan desapareciendo por completo. Normalmente, aparece en la semana 20 de embarazo y acompaña a la embarazada durante todo el proceso hasta, aproximadamente, la semana 12 después del parto.

De todos los problemas relacionados con la tensión alta, es la más suave, ya que, si bien afecta a la madre, no es un problema y no tendrá consecuencias para la salud del bebé ni de la embarazada. Ahora bien, sí que puede influir en que, en un siguiente embarazo, haya un mayor riesgo de preeclampsia o de desarrollar en el futuro hipertensión arterial.

Hipertensión crónica

Este problema surge casi siempre antes de la semana 20, o incluso antes que quedarse embarazada. El problema es que no es habitual que nos controlemos la tensión arterial a diario, por lo que es una enfermedad “silenciosa” que solo “da la cara” cuando ocurre algo que nos hace cuidarnos más, como es el embarazo.

En este caso, hay mayor riesgo de desarrolla en el embarazo una preeclampsia, así como una hipertensión gestacional. Por eso hay que controlar los valores para que estos no se disparen ya que podría poner en riesgo la salud del bebé o de la propia madre.

Preeclampsia

Surge a partir de la semana 20 de embarazo, casi siempre al iniciar el último trimestre, de manera repentina. Es de las más peligrosas debido a que puede afectar negativamente a los órganos de la madre, sobre todo al riñón o al hígado; pero también la vida del bebé se pone en juego.

Por eso, cuando una embarazada es diagnosticada de preeclampsia, es monitorizada e incluso hospitalizada para controlar en todo momento que no haya peligro. Como ocurre con la hipertensión gestacional, una vez se da a luz, normalmente desaparece el problema en unas 6 semanas después del parto.

Qué hacer si tienes hipertensión en el embarazo

Si tu médico te ha diagnosticado de hipertensión en el embarazo, seguro que te ha dado una serie de pautas que has de seguir para que no haya “sustos” ni problemas que puedan afectar a tu bebé o a ti misma.

En este caso, entre las recomendaciones que podemos darte están:

  • Llevar un estilo de vida saludable. Esto es, controlando la alimentación que se toma, intentando que sea lo más sana posible y eliminando elementos que puedan agravar el problema (por ejemplo, la sal).
  • Hacer algo de ejercicio diario. Caminar, hacer algo de yoga, o incluso un poco de cardio suave ayuda a que el cuerpo se mueva, y con ello, a que el sistema circulatorio funcione de manera correcta (igual que otros órganos).
  • Nada de estrés. El estrés, los nervios, los disgustos pueden hacer que tu tensión arterial se dispare. Por eso, es importante que, durante ese tiempo, procures estar lo más relajada posible.